Contrato de esclavitud

Entre MISTRESS ANNE, mujer, heteroflexible y Dominante, a partir de ahora denominada “La Ama”; y ESCLAVO SEVERINO, hombre, heteroflexible y sumiso con tendencia a la esclavitud, a partir de ahora denominado “el esclavo”; y sin ningún tipo de vinculación jurídica o penal pero con una profunda vinculación amorosa y sentimental, se establece el presente

 

CONTRATO DE ESCLAVITUD

TÍTULO I: DISPOSICIONES INICIALES BÁSICAS

Artículo 1. La Ama y el esclavo mantienen una relación de Dominación/sumisión con intercambio de poder total, mantenido durante las veinticuatro (24) horas diarias, los siete (7) días de la semana, y que pasa a ser, a partir de la firma del mismo y durante su vigencia, la única vía posible para la conducción de sus vidas, completamente consonante con los gustos y placeres de ambos, y compatible a la perfección con su vida cotidiana. La aplicación de todos los términos del presente contrato está plenamente consensuada, como lo demuestran las firmas de ambas partes al finalizar el mismo.

Artículo 2. Tanto la Ama como el esclavo conservan su vida pública cotidiana tal y como la llevaban antes de la firma de este contrato, salvo las excepciones estipuladas en el presente.

Artículo 3. La doma, educación, reeducación, entrenamiento y disciplina del esclavo es un proceso fundamental en la relación y que, mediante distintos ejercicios disciplinarios, de humillación y tortura aplicados por la Ama al esclavo, amoldan y mantienen en la forma sumisa ideal a éste último, con el propósito de que cumpla a cabalidad todas y cada una de exigencias y caprichos de su Señora, y de convertirse en un esclavo eficiente y diligente, orgullo de su Ama. Estas prácticas disciplinarias deben respetar el uso de la palabra de seguridad, y los límites blandos y duros por igual, salvo las contemplaciones establecidas mediante este contrato.

Artículo 5. El esclavo no dará nunca una respuesta negativa a su Ama, siempre que no se trate de algún límite conforme a lo estipulado en el presente contrato (ver anexo). El esclavo no podrá aspirar imponerle nunca nada a su Ama, siendo Ella siempre la que dispone ante su esclavo. La Ama debe escuchar de buena manera las sugerencias cortésmente formuladas por parte del esclavo, quedando a su criterio si tomarlas en cuenta o no.

Artículo 6. El esclavo, cuando lo considerarlo necesario la Ama, debe renunciar a su identidad y asumir integralmente la que su Ama le imponga, incluyendo cambio de nombre, de género y de identidad sexual. El esclavo podrá pasar a ser esclava y llevar nombre femenino en las sesiones que su Ama así lo ordene. El esclavo renuncia a su masculinidad cuando a su Ama le incomode. En público, el esclavo deberá responder si la Ama emplea el nombre femenino previamente asignado a la esclava.

 

TÍTULO II: DE LA RELACIÓN AMOROSA PRIMARIA

Artículo 07. La Ama y el esclavo formaron su relación D/s en base a su relación amorosa primaria, fundada el siete (07) de junio de dos mil diez (2010), la cual permanece vigente y convive en paralelo con la relación D/s regida en el presente contrato.

Basándose en lo anterior, el esclavo debe cumplir las obligaciones pertinentes a la condición de novio, y debe brindarle a su Ama todo el cariño, el afecto y el amor que ella como novia merece. Al mismo tiempo, La Ama deberá recordarle a su novio el amor que siente por él, sin que esto haga menoscabo en su autoridad.

Artículo 08. El esclavo entiende y acepta que los insultos, humillaciones, vejaciones, golpes, azotes y otros atentados hacia su integridad física y moral de parte de su Ama forman parte de la relación D/s y su propósito es fortalecer tanto a la relación primaria como a la cual permanece como esclavo. El esclavo asume que independientemente de la gravedad de los mismos, su relación amorosa primaria permanece intacta.

Artículo 09. Ambas relaciones son autónomas y por lo tanto no dependerán la una de la otra, por muy relacionadas que lleguen a encontrarse. La finalización de la relación amorosa primaria no significa la finalización automática de la relación D/s enmarcada en este contrato, y viceversa.

 

TÍTULO III: DE LA PRIVACIDAD Y LA INTIMIDAD

CAPÍTULO I: DE LA PRIVACIDAD

Artículo 10. La relación D/s entre la Ama y el esclavo es privada, y ningún tercero conocido no autorizado podrá obtener mayor información de su existencia o de las actividades realizadas dentro de ella. Sin embargo, podrán tanto la Ama como el esclavo llevar una bitácora en internet, donde relaten sus historias, sus sesiones y sus deseos. Ambos deben tener conocimiento de la existencia de estas bitácoras, y jamás deben revelarse mayores datos sobre la identidad de sus autores. Lo mismo aplica para las comunidades virtuales o redes sociales de temática BDSM.

La Ama podrá ordenarle a su esclavo que éste publique lo que Ella desee en los medios mencionados anteriormente, siempre sin comprometer sus identidades.

Artículo 11. La Ama está en plena libertad de publicar en los medios nombrados anteriormente y en cualquier otro que se estipule oralmente, cualquier material audiovisual en donde se muestre a sí misma y/o a su esclavo en actos D/s o sexuales, siempre y cuando el material no permita la identificación tanto de la Ama como del esclavo por terceros no autorizados, poniendo en riesgo la privacidad de la pareja.

CAPÍTULO II: DE LA INTIMIDAD Y EL ESPACIO PERSONAL

Artículo 12. El esclavo renuncia por entero a su intimidad. Todo cuánto haga o diga debe ser del conocimiento de su Ama. Cualquier material audiovisual donde el esclavo esté presente debe ser accesible por su Ama. En presencia de su Ama, el esclavo debe mantener la puerta abierta al ir al baño, y cerrará la cortina lo necesario para no mojar el suelo fuera de la ducha. La Ama mantendrá al tanto a su esclavo de sus actividades cotidianas, y el esclavo podrá acceder a todo material audiovisual donde aparezca. La Ama reclama el respeto de su privacidad en el baño, y de la conservación de su espacio personal por parte del esclavo, a menos que la Ama ordene lo contrario.

Artículo 13. La Ama tendrá en su haber todas las claves y contraseñas de las cuentas de su esclavo en cualquier medio electrónico, incluyendo perfiles en redes sociales, direcciones de correo electrónico y tarjetas de débito o crédito. La Ama podrá hacer el uso privado e intransferible que desee con dichas cuentas. El esclavo no cuenta con este derecho sobre las cuentas de su Ama, pudiendo usar solamente las suyas propias, y notificándole a su Ama cualquier cambio con respecto a sus claves.

Artículo 14. La Ama podrá pedirle a su esclavo un estado de cuenta de todas sus cuentas bancarias activas, y podrá solicitarle al esclavo sus tarjetas de débito, pudiéndolas usar sin ninguna limitación.

 

TÍTULO IV: DE LOS DEBERES Y DERECHOS

CAPÍTULO I: DE LOS DEBERES Y DERECHOS DE LA AMA

Sección primera: De los derechos de la Ama

Artículo 15. La Ama tiene plenos derechos sobre todo su esclavo, desde el último dedo de sus pies hasta la última punta de su cabello, con todo lo que hay de por medio inclusive. Es Ama, Dueña y Señora del cuerpo y el alma del esclavo, de todo lo que Ella pueda tocar y lo que no, de lo interno y lo externo, de lo tangible y de lo intangible. Todo cuánto haga o piense el esclavo, deberá hacerse en honor a su Ama.

Artículo 16. La Ama, como Diosa viviente del esclavo, tiene derecho a la correcta adoración, práctica y ritual. La Ama, cuya adoración es la única religión de su esclavo, podrá establecerle prácticas rutinarias rituales para asegurar que recibirá la correcta pleitesía de parte de su esclavo, el cual hará con su corazón encendido en llamas de fe y devoción sinceras.

Artículo 17. La Ama está en el sagrado derecho de disponer de su esclavo donde, cuando y como quiera, salvo las excepciones contempladas en este contrato y las que hayan sido acordadas oralmente o mediante otros escritos, anexados al presente contrato.

Artículo 18. La Ama tiene derecho a decidir sobre la apariencia de su esclavo, pudiendo establecer protocolos de cuidado y aseo personal, de depilación y de corte de barba y cabello (ver anexo I). Así mismo, la Ama podrá ordenar al esclavo la realización de dietas o rutinas de ejercicio hasta alcanzar la forma física deseada por la Ama.

Artículo 19. La Ama supervisará el guardarropa de su esclavo y tendrá el derecho de vetar cualquier prenda que no sea de su gusto. La Ama estará en pleno derecho de determinar e informarle al esclavo la muda de ropa que usará cada día. La Ama tendrá el derecho de exigirle a su esclavo que use prendas de ropa interior femenina o de sesiones bajo su ropa cotidiana.

Artículo 20. La Ama es la primera beneficiaria de la educación, doma, entrenamiento y disciplina impartidos a su esclavo. La Ama disfrutará del servicio de su esclavo en todo lo que Ella desee, en especial del servicio doméstico.

Sección segunda: De los deberes de la Ama

Artículo 21. Es deber supremo de la Ama el cuidado de su esclavo y el mantenimiento de su integridad física, mental y espiritual, como la responsabilidad que representa el cuidado de la posesión más valiosa que se puede tener.

Artículo 22. Al ser una relación D/s fundamentada en el amor que une tanto a Ama como a esclavo, es obligación de la Ama entregarle a su esclavo todo el amor que su corazón quiera darle, y demostrárselo siempre que sea posible, sin menoscabar su autoridad suprema sobre el mismo.

Artículo 23. Es deber de la Ama la correcta educación, reeducación, doma, entrenamiento y disciplina de su esclavo, para amoldar su comportamiento de acuerdo a las necesidades, gustos y caprichos de su Ama. La Ama no debe escatimar recursos en este proceso, el cual será constante y permanente, para garantizar la perfecta armonía y equilibrio entre Dominante/esclavo.

Artículo 24. La Ama tiene el deber de aplicarle a su esclavo los castigos necesarios cuando éste cometa faltas o cuando se note alguna desviación indeseada en su comportamiento. También, la Ama está en la obligación de torturar frecuentemente a su esclavo incluso al no haber faltas de por medio, para recordarle al esclavo el lugar al que pertenece, y para que en caso de falta pueda sobrellevar mejor el castigo.

Artículo 25. La Ama tiene el deber de respetar los límites de su esclavo, tanto blandos como duros, a excepción de lo estipulado en este contrato.

Artículo 26. La Ama está en la obligación de indagar sobre técnicas, herramientas, instrumentos y procesos de todo tipo que la hagan crecer como Ama, y enriquezcan su repertorio de tortura y disciplina. La Ama debe invertir en la medida de lo posible en armar su propio portafolio de tortura.

Artículo 27. La Ama está en el deber de proveer a su esclavo de la vestimenta, atuendos, calzado y accesorios que usará entre sesiones o estando en privacidad con su Ama, sean masculinos o femeninos (ver anexo II). Deben ser del entero gusto y disfrute de la Ama, y podrá el esclavo sugerir la adquisición de nuevas prendas.

Artículo 28. La Ama está en el deber de invertir en su propia ropa para sesiones, la cual ha de ser del gusto de la Ama, agradable y cómoda para su uso, y le inspire sensualidad y poder a su esclavo. El esclavo puede participar en la elección y compra de las mismas.

CAPÍTULO II: DE LOS DEBERES Y DERECHOS DEL ESCLAVO

Sección primera: De los deberes del esclavo

Artículo 29. El deber más sagrado del esclavo es la mejoría de la calidad de vida de su Ama a través del servicio absoluto e incondicional, el cual es regulado por el presente reglamento.

Artículo 30. El esclavo tiene el deber de satisfacer amorosa y sexualmente a su Ama, considerándose tanto el novio que es, como el objeto de tipo juguete sexual al que representa. El esclavo debe poner su placer a la orden entera de su Ama para mayor disfrute de Ella.

Artículo 31. El esclavo tiene el deber de ser totalmente agradecido con su Ama, por el placer que le concede o le niega, por los cuidados que le brinda o le priva, por los castigos y la tortura propinados o perdonados. El esclavo entiende que la vida bajo los pies de su Señora es la vida que siempre soñó y para la que fue nacido, y ahora que es realidad debe agradecer eternamente a su Ama por permitirle ser la base donde Ella afinca sus pies para poder ser grande ante el mundo.

Artículo 32. El esclavo corre con la responsabilidad del servicio doméstico. El esclavo debe aprender y/o mejorar sus técnicas en dicha rama, ya sea limpieza del hogar, cocina, lavado, planchado y cualquier otra actividad doméstica que su Ama requiera. El esclavo contará con un uniforme de sirvienta (ver anexo III), el cual deberá emplear siempre que le haga el servicio doméstico a su Ama. La Ama le proveerá al esclavo de toda la indumentaria de limpieza y cocina necesarias para su labor.

Artículo 33. El esclavo deberá asignar una cuota fija mensual de sus ingresos –de tener un salario fijo- para contribuir con su Ama en la compra de instrumentos de disciplina, castigo y tortura; así como de prendas, atuendos, calzado y accesorios de sesiones tanto para el esclavo como para su Ama. Este dinero irá depositado a la cuenta que la Ama prefiera, y será administrado única y exclusivamente por Ella (ver anexo IV).

Lo anterior no prohíbe la compra de la indumentaria por cuenta del esclavo, siempre y cuando su Ama se lo permita y sea usado solamente en su presencia o en presencia de quien la Ama autorice.

Sección segunda: De los derechos del esclavo

Artículo 34. El esclavo tiene derecho a recibir el amor que su Ama le debe, como novio y como su posesión más valiosa.

Artículo 35. El esclavo tiene derecho a determinar junto con su Ama una palabra y/o gesto de seguridad, el cual podrá emplear en caso de que el esclavo sienta que sus límites están siendo desagradablemente forzados (ver anexos V y VI). La Ama, al recibir el comando de seguridad, puede optar si detener, pausar o modificar la acción, de acuerdo a la situación y a su conocimiento profundo sobre el esclavo. Este derecho queda vetado temporalmente en caso de incurrir en las faltas contempladas en el presente reglamento.

Artículo 36. El esclavo tiene derecho a lamer las botas, los zapatos, el calzado y los pies de su Ama.

Artículo 37. El esclavo tiene derecho a servirle a su Ama en todo lo que a Ella se le antoje.

Artículo 38. El esclavo tiene derecho a ser educado, disciplinado y domado por su Ama.

Artículo 39. El esclavo tiene derecho a opinar sobre los asuntos concernientes a su vida. Jamás tendrá el derecho de decidir por su cuenta, o de persuadir a su Ama para que decida favorablemente ante él, salvo los casos que estipule el presente contrato.

Artículo 40. El esclavo tiene derecho a recibir, al menos, una sesión de tortura a la semana. De no proveérsele, el esclavo podrá pedirle a su Ama un tipo de tortura en específico, que le sea más cómoda o que alimente más su morbo. Esta sesión de tortura pedida por el esclavo no podrá excederse de dos (2) horas continuas, o cinco (5) horas acumuladas durante el mismo día. La Ama deberá otorgarle dicha sesión la semana inmediatamente siguiente a aquella en la que hubo falta de las mismas.

 

TÍTULO V: DEL PLACER SEXUAL

Artículo 41. El principal propósito y uso del esclavo como objeto es la satisfacción sexual de su Ama, la cual será su prioridad sobre todas las cosas, incluyendo sobre el placer propio. El esclavo tiene el deber de conocer el cuerpo de su Ama a plenitud y de estimular las zonas que más le exciten, siempre y cuando su Ama no le imparta instrucciones explícitas.

Artículo 42. El placer del esclavo deja de ser un derecho para ser un privilegio, cuya dosificación estará en manos de la Ama en todo momento. El esclavo renuncia al placer, anteriormente constante, entendiendo que su Ama es completamente dueña del mismo. El esclavo tiene prohibido por defecto alcanzar el clímax de su satisfacción sexual, y debe pedir clara autorización a su Ama para alcanzarlo.

La Ama administrará el placer de su esclavo sabiamente y con el objetivo de satisfacer sus propios propósitos y de cuidar la salud del esclavo.

Artículo 43. El esclavo tiene por defecto prohibido mostrar placer a través de sus gestos faciales, de su respiración o de movimientos corporales exagerados cuando se le esté suministrando placer sexual o cuando esté satisfaciendo a su Ama. Sólo su Ama podrá autorizar levantar el control sobre su placer. Se hará la excepción cuando el esclavo esté penetrando a su Ama con su pene biológico.

Artículo 44. Lo estipulado en el presente capítulo puede ser cambiado temporalmente por la Ama sin previo aviso y sin modificación del presente contrato.

 

TÍTULO VI: DEL TRATO HACIA LA AMA

CAPÍTULO I: DEL TRATO VERBAL ORAL

Artículo 45. El esclavo siempre deberá tratar a su Ama con el máximo respeto posible. El esclavo podrá tutear a su Ama estando en presencia de familia, amigos y conocidos ajenos al medio. En todos los demás casos el empleo del “Usted” debe estar establecido por defecto, incluyendo ante la presencia desconocidos presumiblemente ajenos o no al medio.

Artículo 46. El esclavo tiene el derecho de pedirle a su Ama tutearle en momentos en que lo considere necesario, quedando a entera discreción de su Ama si concederle el permiso o no.

CAPÍTULO II: DEL TRATO VERBAL ESCRITO

Artículo 47. El esclavo siempre deberá escribir el nombre de su Ama con mayúscula en la primera letra. Así mismo, debido a su superioridad con respecto al esclavo, cualquier calificativo empleado para referirse a su Ama o cualquier otra palabra que haga referencia a Ella deberá comenzar en mayúsculas, tal como lo establecen las normas ortográficas para el apartado de títulos y nombres de dignidades y atributos divinos.

Artículo 48. El nombre del esclavo, así como los calificativos o cualquier otra palabra usada para referirse a él deberán ir todas sus letras en minúscula, tal como lo dictan las normas ortográficas para su condición de objeto. Aplica inclusive cuando la escritura se realiza toda en mayúsculas.

CAPÍTULO III: CONSIDERACIONES VARIAS

Artículo 49. El esclavo siempre debe anteponer el título dominante antes de mencionar el nombre de su Ama.

Artículo 50. El esclavo no podrá responder seco a su Ama jamás. Debe agregar su título siempre: “Sí, mi Ama”, “como ordene, Señora”.

Artículo 51. Las consideraciones anteriores se suspenden al estar en uso el tuteo.

Artículo 52. Bajo ninguna circunstancia, el esclavo podrá deshonrar o faltarle el respeto a su Ama, inclusive estando en uso el tuteo. Cualquier falta de respeto será considerada automáticamente como una falta grave, y debe ser castigada de la manera estipulada en el presente contrato.

 

TÍTULO VII: DE LAS RELACIONES Y COMPORTAMIENTOS SOCIALES

CAPÍTULO I: COMPORTAMIENTOS SOCIALES Y RELACIONES AMISTOSAS CON TERCEROS

Sección primera: Fuera del medio BDSM

Artículo 53. Como una relación basada en la confianza, tanto la Ama como el esclavo tienen plena libertad de trato con sus amistades, unilaterales o en común. Ambos son completamente autónomos en esta materia. Tanto la Ama como el esclavo tienen el derecho de conocer las amistades del otro, y de tener conocimiento cuando y con quien(es) realizarán actividades, y de qué tipo. Cualquier situación de desagrado para alguno de los dos debe ser señalada y solucionada.

Artículo 54. Ante terceros conocidos ajenos al medio BDSM, la Ama y el esclavo serán solamente novios. Los detalles de su relación BDSM no deben salir a la luz más de lo establecido mutuamente.

Artículo 55. En el marco de las relaciones amistosas con terceros, el esclavo tiene pleno derecho de salir previa notificación de la salida y sus motivos a su Ama, así mismo puede ser visitado en su domicilio previa notificación de la visita y sus motivos a su Ama. Se le garantiza al esclavo tiempo suficiente de recreación y esparcimiento con sus amistades, sin dejar de priorizar o descuidar sus obligaciones como esclavo.

Artículo 56. En caso de ocurrir una falta de respeto por parte de una de las amistades a la pareja, se le debe intentar corregir. Si persiste, cada parte tomará las acciones que considere necesarias. La prioridad debe ser prevenir el conflicto.

Artículo 57. En salidas con su Ama, el esclavo siempre deberá caminar del lado derecho de su Ama a menos que se le indique lo contrario, mostrándose siempre afectuoso con Ella.

Sección segunda: En el medio BDSM

Artículo 58. Las amistades forjadas en el medio BDSM deben ser obligatoriamente mutuas, sin importar el rol de los terceros. Toda relación con éstos debe efectuarse de manera totalmente transparente.

Artículo 59. La Ama tratará a sus iguales mediante el tuteo, al igual que a sus esclavos –si sus respectivos(as) Amos(as) así se lo permiten-. El esclavo deberá tratar a los(as) otros(as) Amos(as) con el mismo respeto que merece su Ama, pero sin emplear la palabra “Amo(a)”, “Dueño(a)”, el posesivo “Mi” o cualquier otra palabra que denote propiedad. El esclavo podrá tutear a los demás esclavos(as), a menos que sus Amos(as) estipulen lo contrario..

Artículo 60. El esclavo podrá usar la palabra “Amo(a)” y “Dueño(a)” con terceros inmersos en el medio BDSM cuando el(la) Amo(a) en cuestión es beneficiario(a) de una cesión del esclavo.

Artículo 61. Ante terceros inmersos en el medio BDSM, La Ama y el esclavo se comportarán libremente como tales. El esclavo debe guiarse únicamente por las directrices de su Ama y lo establecido en este contrato. La Ama tendrá plena libertad de acción con su esclavo, así como la tiene al encontrarse a solas con él.

Artículo 62. Ante la presencia tanto de terceros inmersos en el BDSM como de ajenos a él, prevalecerán las clausulas estipuladas en la sección anterior.

CAPÍTULO II: RELACIONES AFECTUOSAS Y/O SEXUALES CON TERCEROS

Artículo 63. El esclavo no tiene el más mínimo derecho de buscar amor o placer sexual en terceros. Le queda terminantemente prohibida la búsqueda o la aceptación de otras(os) novias(os), amantes, Amas(os) o esclavas(os), de aplicar; y más el tener relaciones afectuosas y/o sexuales con nadie más que su Ama, ya sea en persona o a distancia mediante las tecnologías de la comunicación, a menos que su Ama se lo permita.

Artículo 64. La Ama está en libertad de buscar y poseer otros(as) esclavos(as), así como de buscar y obtener otras fuentes de amor y/o satisfacción sexual, ya sean en persona o virtuales, siempre y cuando se tomen en consideración la opinión y los sentimientos del esclavo, y de evaluar su nivel de participación en estas relaciones. La Ama tiene el deber de consultarle de inmediato a su esclavo cuando sucedan o estén por suceder estas situaciones y llegar a un acuerdo. El esclavo está consciente de que su Ama es una mujer libre.

Artículo 65. La Ama podrá disponer del esclavo para que sea usado por terceros en el medio BDSM, con o sin su participación, sin contar la opinión del esclavo. El esclavo puede y acepta ser prostituido por su Ama, y está en la obligación de adquirir una conducta adecuada a la situación en la que es puesto, incluyendo cambio de género y de conducta sexual.

CAPÍTULO IV: DE LAS CESIONES

Artículo 66. La Ama está en plena libertad de alquilar, ceder, prestar, obsequiar, apostar, rifar, empeñar o cualquier otra forma de cesión temporal, remunerada o no, los servicios de su esclavo. El único requisito es que el(la) beneficiado(a) en la cesión esté inmerso en el medio BDSM. El esclavo no tiene derecho a voto en estas decisiones.

Artículo 67. La Ama está en pleno derecho de observar o supervisar las actividades que sostendrá el(la) beneficiado(a) con su esclavo, en persona o a través de grabaciones de audio y video de aceptable calidad en tiempo real, en pos del placer de la Ama y de garantizar la integridad de su propiedad.

Artículo 68. Ninguna cesión del esclavo podrá ser superior a siete (7) días hábiles, con la excepción de la ausencia de la Ama en la región donde fue efectuada la cesión. En dicho caso, la cesión expirará inmediatamente al presentarse la Ama a retirar su propiedad.

Artículo 69 Toda cesión estará acompañada por un contrato donde se marquen concienzudamente sus condiciones, y estará regida por el mismo y por el presente contrato. Ningún contrato de cesión podrá establecer pautas que contradigan el presente contrato. De suceder, dichas pautas quedan sin efecto, y el esclavo está en pleno derecho de desobedecerlas sin recibir, de parte de su Ama, ninguna especie de castigo o represalia.

 

TÍTULO VIII: DE LAS FALTAS, LOS CASTIGOS, LAS TORTURAS Y LA DESOBEDIENCIA

CAPÍTULO I: DE LAS FALTAS

Artículo 70. Se entenderá como falta cuando el esclavo omita alguno de sus deberes, normas, responsabilidades, o cuando aplique mal un procedimiento claramente establecido. También cuando, habiéndose aplicado un procedimiento claramente establecido y comprobado, el esclavo falle en los objetivos impuestos. Las faltas del esclavo representan una imperdonable ofensa para la Ama, quien tiene a su cargo su reeducación como un servil y eficiente esclavo.

Artículo 71. Las faltas conllevan a castigos, las faltas no deben quedar impunes. Sin embargo es la Ama quien, en su carácter de ofendida, decide si el esclavo merece algún tipo de indulgencia o piedad.

Artículo 72. Se consideran faltas leves aquellas omisiones simples y resultados mediocres que hayan sido obtenidos de una actuación sin intención por parte del esclavo, así como la omisión involuntaria de alguno de los términos de este contrato. El esclavo debe reconocer su falta, justificar que no ha sido su intención cometerla, y ofrecer voluntariamente su cuerpo y su piel para el merecido castigo.

Artículo 73. Se consideran faltas graves aquellas faltas leves que hayan sido cometidas recurrentemente, aquellas faltas que hayan sido cometidas de forma intencional y aquellas omisiones voluntarias a los términos de este contrato. También será considerada como una falta grave el no reconocimiento de sus faltas, la falta de justificación de las mismas y la renuencia a ofrecer su piel para el justo castigo.

CAPÍTULO II: DE LOS CASTIGOS

Artículo 74. Se entiende castigo como la práctica de imponer algo desagradable a una persona que ha hecho algo inconveniente. Es el medio del cual dispone la Ama para la corrección, persuasión, reeducación y disciplina de su esclavo. Los castigos deben ser, por norma, desagradables, incómodos, humillantes y/o dolorosos para el esclavo.

Artículo 75. El esclavo entiende que nadie más que su Ama tiene la potestad de decidir cuál será el castigo a tomar por cada falta cometida. El castigo será considerado justo cuando la Ama se sienta resarcida de la ofensa que representó la falta. En caso que el esclavo no se preste para la aplicación del castigo, la Ama podrá usar la fuerza bruta y la violencia física e incluso puede invocar a otros(as) Amos(as) para lograr la aplicación del justo castigo.

Artículo 76. En caso de haberse cometido una falta leve, la Ama decidirá cómo, cuándo y donde será aplicado el castigo, y lo aplicará hasta considerarlo justo. La Ama debe tomar en cuenta los límites duros del esclavo (ver anexo), pudiendo forzar sus límites blandos hasta que sea detenida por la palabra de seguridad, de considerarlo necesario el esclavo.

Artículo 77. En caso de haberse cometido una falta grave, el esclavo comprende que pierde el derecho del uso de la palabra de seguridad, y serán completamente ignorados sus límites duros a la hora de administrar el castigo. Se sobreentiende que para cometer una falta grave se requiere mala intención por parte del esclavo, y por lo tanto se justifica la mala intención por parte de la Ama como parte ofendida a la hora de aplicar el castigo.

CAPÍTULO III: DE LAS TORTURAS

Artículo 78. Entiéndase por tortura bajo la definición de castigo, pero sin ningún tipo de ofensa previa por parte del esclavo. La tortura es un medio de relajación y de liberación del estrés que estará a disposición de la Ama siempre que lo necesite. El esclavo debe estar siempre presto para cualquier sesión de tortura, de cualquier duración e intensidad y debe aceptarla de buena fe.

Artículo 79. La tortura deberá estar enmarcada en el apartado de los castigos leves. La Ama podrá jugar con los límites blandos del esclavo para su placer y diversión, pero siempre acatando la palabra de seguridad y teniendo en cuenta no pasarse a los límites duros. La tortura puede ser una actividad grupal, compartida con otros(as) Amos(as).

CAPÍTULO III: DE LA DESOBEDIENCIA

Artículo 80. Se entiende por desobediencia el estado en el cual el esclavo deja de cumplir sus deberes, responsabilidades y obligaciones de manera recurrente y continua, cometiendo así un número indeterminado y considerable de faltas.

Artículo 90. La desobediencia se clasifica en dos tipos

  1. Desobediencia involuntaria: Sucede cuando el esclavo por olvido o por pereza deja de cumplir con las Sagradas obligaciones que tiene hacia su Ama. Será la Ama en su carácter de ofendida la que determinará, luego de escuchar las explicaciones del esclavo, si considerar la desobediencia como una falta leve o grave, y será la misma la que aplique el castigo correspondiente.
  2. Desobediencia voluntaria: Se denominará desobediencia voluntaria cuando el esclavo, consciente de sus deberes, reglas y obligaciones, decide omitirlas en un acto de imperdonable rebeldía. Es considerada de facto como una falta grave, y será castigada como tal.

Artículo 91. En caso de desobediencia voluntaria, la Ama podrá comenzar de nuevo el proceso de Doma, Entrenamiento y Reeducación del esclavo por ser dicha desobediencia una grave perversión del espíritu sumiso que debe prevalecer siempre en el mismo, como posesión que es. El esclavo perderá todas las concesiones y privilegios ganados durante su Doma anterior.

 

TÍTULO IX: DE LOS CASOS DE ENFERMEDAD

Artículo 92. En los casos donde la Ama padezca una enfermedad, el esclavo debe suspender todas las actividades externas postergables para dedicarse al cuidado, consentimiento y mimo de su Ama. La Ama en su convalecencia podrá ordenarle al esclavo lo que Ella desee y el esclavo estará presente y disponible para obedecer a cabalidad.

Artículo 93. En los casos en que el esclavo caiga enfermo, todas las responsabilidades, normas y deberes establecidos en el presente contrato quedan suspendidos hasta que el esclavo se recupere totalmente. La Ama tiene el sagrado deber de brindarle cuidados, protección y cariños a su esclavo, en pos de su pronta recuperación y de su reincorporación a sus deberes como esclavo. El esclavo jamás podrá fingir enfermedad o incapacidad física con el fin de evadir sus responsabilidades, adquiridas todas de buena fe a través del presente contrato.

 

TÍTULO X: DISPOSICIONES FINALES Y TRANSITORIAS

Artículo 94. El presente contrato comienza a entrar en rigor a partir de la fecha en la cual la Ama y el esclavo plasmen su rúbrica al final del documento, y perderá vigencia el día en que alguna de las dos partes lo manifieste, ya sea por la redacción de un nuevo contrato o por el deseo de culminar de la relación D/s.

Artículo 95. Ante la presencia de cualquier vacío o ambigüedad en el presente contrato, será la Ama la que determine que hacer. De ser necesario, podrá reformar el contrato.

Artículo 96. El presente contrato no es un documento con validez legal ni es vinculante. Los firmantes aceptan y sienten plena satisfacción con todo lo estipulado en el mismo. El propósito del presente es la regulación interna de la relación privada que sostienen la Ama y el esclavo, y un método para reforzar el compromiso mutuo.

Artículo 97. Al final del contrato se colocan los anexos del mismo, que hacen constante referencia a los procedimientos estipulados por este contrato. Los anexos pueden ser modificados libremente sin alterar el contrato.

—o—

Siendo este contrato redactado por la Ama y su esclavo, en el que ambos participaron activamente tomando en cuenta sus gustos, deseos y placeres, ambos aceptan todas y cada una de las clausulas estipuladas, ambos asumen sus responsabilidades y sus consecuencias, y ambos desean vivir bajo estas normas. Tomando en cuenta lo anterior, la Ama y el esclavo se disponen a firmar con la sangre del esclavo el presente contrato, entrando en vigencia inmediatamente.

 

Atentamente,

 

 

 

 

 

 

La Ama

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El esclavo

 

ANEXOS

ANEXO I: APARIENCIA DEL ESCLAVO

La Ama prefiere el cabello largo en su esclavo, mientras no interfiera en sus actividades laborales o de estudio. El esclavo podrá decidir sobre la manera en que lleva su barba y sobre la manera que se viste cotidianamente, siempre y cuando cada cambio en estos dos elementos sea notificado previamente a su Ama. El esclavo tiene prohibido el uso de bigote. El esclavo debe controlar el crecimiento del vello corporal en pro de su higiene.

 

ANEXO II: ROPA DURANTE SESIONES

El esclavo deberá, siempre que sea posible, portar todo el correaje durante las sesiones. Así mismo, su Ama podrá determinar previamente las prendas que usará durante cada sesión. Actualmente el esclavo tiene en inventario:

-         Tanga sintética negra.

-         Minifalda negra.

-         Falda larga, usable como vestido corto.

-         Top y cachetero, haciendo juego con la tanga

-         Medias de malla de rombo.

El esclavo, debido a su condición de vivienda actual, podrá decidir si es posible emplear un atuendo elaborado para las sesiones, o si nada mas puede desnudarse para las mismas. Este derecho será vetado al cambiar favorablemente su situación.

 

ANEXO III: UNIFORME PARA EL SERVICIO DOMÉSTICO

El esclavo no vive con su Ama, así que este anexo queda invalidado hasta que el esclavo pueda ofrecerle a su Dueña el servicio doméstico, tal y como lo estipula el contrato. Para entonces, las normas serán las siguientes:

El esclavo asumirá su personalidad femenina cuando vaya a realizar las labores domésticas a su Ama. Por lo tanto, deberá responder solamente al nombre femenino estipulado previamente (actualmente es jazmin); así mismo deberá asumir la identidad sexual de una señorita.

El uniforme de mucama consta de:

-         Vestido de mucama francesa (french maid), negro con detalles blancos. De látex, cuero, pvc, vinil o sintéticos similares.

-         Medias de malla de rombo, sostenidas mediante liguero.

-         Guantes largos más allá de los codos, en ambas manos. De latex, cuero, seda, satén o similares. Puede quitarselos mientras ejecute tareas que impliquen mojarse las manos, tales como exprimir la mopa o lavar los platos o ropa a mano.

-         Zapatos, botines o botas, de tacón alto.

-         Todo su correaje de esclava, en tobillos, muñecas y cuello. Puede quitarse los de las muñecas en las mismas condiciones en las que deba quitarse los guantes.

La Ama podrá agregar o quitar prendas en cada sesión individual de tareas domésticas. Al siguiente día que se hagan, el uniforme vuelve a ser el mismo establecido anteriormente.

 

ANEXO IV: GESTIÓN ECONÓMICA DEL ESCLAVO

El esclavo no posee un empleo fijo. Cuando lo posea deberá seguir las siguientes normas:

El esclavo aportará el 15% de su salario básico mensual a la cuenta de su Ama. Dicho depósito deberá efectuarse cinco (5) días después de haber cobrado, o en su siguiente día libre después de cobrar.

 

ANEXO V: PALABRA Y GESTO DE SEGURIDAD

La palabra de seguridad a la firma del contrato es “amor”.

El gesto consistirá en efectuar movimientos circulares notorios con la cabeza. En caso de no poder ejecutarlos, tres pellizcos leves en la piel de la Ama serán suficientes.

 

ANEXO VI: LÍMITES

Los límites se clasifican en tres (3) tipos: Los límites blandos, los cuales representan situaciones, prácticas y comportamientos que en ciertas condiciones pueden afectar negativamente el confort del esclavo a niveles indeseados; Los límites duros, son aquellos que representan fobias, temores y situaciones de asco o terror para el esclavo, y que indudablemente y bajo cualquier condición afectarán negativamente el confort del esclavo; Y los límites inviolables, son aquellos que bajo ninguna circunstancia pueden ser traspasados. Aquí la lista inicial de los límites del esclavo, pudiendo la misma ser ampliada o reducida por el esclavo sin consentimiento de su Ama, por ser un documento descriptivo de los gustos del mismo.

  1. Limites blandos: Vampirismo, ducha dorada, uso del collar en público, sexo homosexual, prostitución con miembros ajenos al medio BDSM, sexo genital durante menstruación, violación o secuestro del esclavo de parte de su Ama.
  2. Límites duros: Coprofilia, coprofagia, agujas, tortura eléctrica, torturas con insectos y otras alimañas, feminización pública en ambientes BDSM, exhibicionismo, tortura de genitales, objetos punzo penetrantes, fisting anal.
  3. Límites inviolables: pedofilia, violación de/por terceros, secuestro de/por terceros, feminización o humillación pública en ambientes no BDSM, así como cualquier otro comportamiento que contravenga las leyes y el comportamiento cívico.

 

 

 


2 respuestas a “Contrato de esclavitud

    • severino

      Nuestro propósito fue y sigue siendo poder enmarcar nuestras vidas dentro de nuestra relación BDSM, y que cada uno de nuestros actos y relaciones tengan un procedimiento a seguir que sea cómodo en la vida cotidiana y compatible con nuestra relación D/s.

      Aún nos queda trabajar para cumplir a la perfección el contrato e incluso hacerlo mas estricto, nos limita un poco nuestra condición de vivienda y estudios. Ya vendrán tiempos mas sexys :) Gracias por leer.

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